Asociación para la promoción de Samaniego como destino enoturístico.
Asociación para la promoción de Samaniego como destino enoturístico.

Los días previos al Domingo de Resurrección, las casas de Samaniego se llenan de aromas dulces. Las familias elaboran sus tradicionales rosquillas, siguiendo recetas heredadas de generación en generación. A diferencia de otros lugares, aquí no se fríen, sino que se hornean, lo que les da un carácter propio y un sabor inconfundible.
Estas rosquillas no son solo un dulce típico: forman parte de la celebración. Durante la procesión del Domingo de Pascua, se colocan en forma de collares sobre la imagen del Cristo Resucitado como ofrenda, creando una estampa tan singular como emotiva.
El Domingo de Resurrección es el día grande en Samaniego. A mediodía, la plaza del pueblo se convierte en escenario de una de sus tradiciones más llamativas: el Juicio de Judas.
Los vecinos, especialmente los más jóvenes, elaboran muñecos de paja que representan a Judas. Uno de ellos es elegido para protagonizar el juicio popular, en el que se le responsabiliza de todos los males ocurridos durante el año.
Con humor, crítica y participación colectiva, el tribunal dicta sentencia. El desenlace es siempre el mismo: Judas es condenado y finalmente quemado, en un acto simbólico que busca dejar atrás lo negativo y comenzar un nuevo ciclo.
Pero Samaniego no es solo tradición. Esta época es también perfecta para descubrir su esencia vinícola. Situado en pleno corazón de Rioja Alavesa, el pueblo está rodeado de bodegas que forman parte activa de su identidad.
Durante la Semana Santa, puedes disfrutar de una amplia oferta de enoturismo: visitas guiadas, catas y experiencias que permiten conocer de cerca la cultura del vino.
Además, todas las bodegas de la asociación abren sus puertas en estas fechas, ofreciendo la oportunidad de adentrarse en sus instalaciones y descubrir el proceso de elaboración de algunos de los vinos más reconocidos de la zona.

