Asociación para la promoción de Samaniego como destino enoturístico.
Asociación para la promoción de Samaniego como destino enoturístico.


Calado de Bodegas Bello Berganzo
Esta pequeña villa tiene uno de los microclimas más frescos y fríos de Rioja Alavesa, una característica que ha condicionado históricamente tanto el paisaje como la viticultura del municipio.
Situado a 572 metros de altitud, la Sierra de Cantabria actúa como una barrera natural frente a los vientos húmedos y fríos procedentes del mar Cantábrico, reduciendo la influencia atlántica sobre Rioja Alavesa. Al mismo tiempo, favorece un efecto de abrigo que permite la llegada de masas de aire más templadas desde el valle del Ebro.
Pero además de su microclima, basta con cruzar la puerta de una bodega o descender a uno de sus calados para descubrir un mundo subterráneo donde el tiempo se detiene. La piedra mantiene una temperatura constante durante todo el año, creando las condiciones perfectas para el descanso del vino... y también para quienes lo visitan.
Mientras fuera el sol aprieta, bajo tierra todo transcurre con calma. Porque una parte de Samaniego se esconde bajo sus calles. El histórico barrio de Matarredo, el barrio de las bodegas de Samaniego, conserva un extraordinario patrimonio subterráneo formado por calados y antiguas bodegas excavadas en la roca, algunos con orígenes que se remontan a los siglos XIV y XV. Un auténtico viaje al corazón de la cultura del vino que convierte un paseo por el pueblo en una experiencia diferente.
Algunas de las bodegas de Samaniego in Wine permiten descubrir este legado desde dentro. En Bello Berganzo, el calado forma parte de una visita familiar que conecta al visitante con la forma tradicional de elaborar y conservar el vino. En Alútiz, el recorrido por el lagar y el calado permite entender cómo estos espacios han sido esenciales para la historia vitivinícola del pueblo. También Heredad de Aduna abre las puertas de su impresionante bodega subterránea del siglo XVII, donde la familia comenzó a elaborar sus vinos hace generaciones.
La experiencia se completa con las propuestas enoturísticas de Amaren, Baigorri, Ostatu, Pascual Larrieta y Remírez de Ganuza, donde la arquitectura, el paisaje, la tradición y los grandes vinos muestran que cada bodega ofrece una manera distinta de descubrir Rioja Alavesa.
Después llegará el momento de volver a la luz, pasear entre viñedos y disfrutar de la gastronomía local de Palacio de Samiego.
