Asociación para la promoción de Samaniego como destino enoturístico.
Asociación para la promoción de Samaniego como destino enoturístico.


Un paseo por el viñedo
Cualquier época del año merece una visita, pero otoño es magia en Samaniego. Hileras interminables de viñas, que hasta no hace mucho estaban cargadas de uvas, ahora se convierten en un mar de tonos amarillos, granates y marrones. Un espectáculo cambiante que no necesita ningún plan. Solo dejarte llevar en un paseo por cualquiera de los rincones de Samaniego.
Visitas a bodegas
Con la vendimia terminada, el otoño es el tiempo en el que el mosto ya descansa en bodega, esperando ese momento en el que comienza su transformación en vino. Visites la que visites, las bodegas de Samaniego tienen el encanto especial del trato cercano y familiar.
Un recorrido por Samaniego
Samaniego, más allá del vino, cuenta con un rico patrimonio que atesora siglos de historia. Un alto en el camino para quienes buscan historia, vistas y la auténtica esencia de la Rioja Alavesa.
Comenzamos el recorrido en el centro de esta villa. La Iglesia de la Asunción domina el horizonte de Samaniego, destacando por su aspecto austero y fortificado. Su robusta silueta testifica la importancia y la necesidad de protección que tuvo esta pequeña villa — enclave estratégico fronterizo en la Edad Media entre los reinos de Castilla y Navarra— para la defensa de Laguardia.
Continuamos el recorrido hacia un lugar con una peculiaridad única: Matarredo, el barrio de las bodegas. Sorprendentemente, este conjunto se encuentra situado en las afueras de Samaniego, rompiendo con la tradición de construir los calados dentro del núcleo urbano.
Datado entre los siglos XIV y XV, este barrio subterráneo llegó a albergar más de 150 bodegas. Estos calados son un ejemplo de ingenio: están construidos en forma de escalera o desnivel para utilizar la gravedad en la introducción de la uva. Además, un sistema de tuberías subterráneas los conecta para asegurar el desagüe natural hasta el río.
Y por último, frente al barrio de Matarredo, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Valle, un edificio levantado en honor a la patrona de Samaniego, la Virgen del Valle, cuya festividad se celebra el 8 de septiembre. A pesar de su construcción en el siglo XVI, su diseño austero, realizado en piedra de sillería, evoca el estilo románico típico de estas zonas rurales. En su interior, la ermita alberga una valiosa colección que incluye tres retablos —dos de ellos catalogados como Barroco decadente— y una destacada representación de la Virgen del Valle, datada a principios del siglo XVII.
